Alimentación: Como evitar la depresión otoñal

El otoño es una estación difícil tanto emocional como físicamente. Los días son más cortos, el frío comienza a aparecer, llegan las primeras lluvias y se impone la rutina.  El estrés laboral y familiar,  sumado a los cambios de tiempo puede provocar notables efectos en nuestro organismo. Con la llegada de esta estación, muchas personas se sienten más cansadas de lo habitual, más tristes, con más apetito y más de ganas de estar a solas.

¿Te sientes identificado?  ¿Es normal este cambio?

La depresión otoñal.

También conocida como astenia otoñal. Entre los cambios que trae consigo el otoño, se encuentra la disminución de la luz natural. Al disminuir las horas de exposición solar, nuestro organismo produce menos serotonina, el neurotransmisor del “bienestar”, ya que es el encargado de regular nuestro estado de ánimo, el apetito y el sueño, entre otros.

La llegada del otoño no nos afecta de igual manera a todos, hay personas más sensibles a los cambios de estación que pueden desarrollar esta depresión. Lo normal es que vaya despareciendo según el organismo se adapta a la nueva estación, sin embargo, si esto no fuera así, se debería acudir a un profesional para tratar esta situación. El ejercicio físico, los alimentos ricos en triptófano en la dieta y dormir las horas adecuadas pueden ayudar a mantener los niveles de serotonina.

Sin embargo, padezcas este trastorno afectivo o no, el otoño trae consigo un importante desgaste físico y mental y nuestra dieta debe ser capaz de contrarrestarlo.

Los alimentos de temporada, nuestros mejores aliados.

Son varios los motivos por los cuáles buscar siempre alimentos de temporada en nuestra alimentación. El primero, es que la naturaleza es sabia. Nos da en cada temporada aquello que más necesitamos. Por ejemplo, en verano nos da alimentos muy ricos en agua para mantenernos hidratados. En el caso del otoño, nos da alimentos muy ricos en antioxidantes para mantener en buen estado el sistema inmunológico.

Además, el consumo de alimentos de temporada y de cultivo local es más biosostenible. Se reducen las emisiones de CO2 necesarias para el transporte, se recogen en su punto óptimo de maduración, se ayuda a mantener la economía local y ayuda a conectar con el ciclo natural de las estaciones.

¿Qué alimentos son nuestros aliados?

GRANADAS

La granada es un alimento bajo en calorías, ya que la mayoría de su composición es agua, y pese a su dulce sabor, es baja en azúcares y carbohidratos y no contiene grasa. Además de ser muy rica en nutrientes (fosforo, cobre, hierro, zinc, ácido fólico, fibra, vitaminas, especialmente vitamina C,…) destaca por su alta composición en antioxidantes. Los antioxidantes amortiguan los daños causados por los radicales libres en nuestro organismo, ayudando a prevenir algunas enfermedades como el cáncer, o el envejecimiento. Ayudan a reducir el colesterol, reducen el riesgo de infarto y arterioesclerosis, ayudan al cuidado de la piel, son ricas en fibra, son diuréticas (ayudan en los casos de retención de líquidos) y ayudan a paliar el estrés propio de la estación. Prueba a añadirla en postres y ensaladas!

MANZANAS

Al igual que las granadas, el valor calórico de la manzana es muy bajo ya que el 85% de su composición es agua. Es moderadamente rica en vitamina E, un antioxidante, y entre sus minerales destaca el potasio. Además es rica en fibra, por lo que ayuda a mantener el tránsito intestinal. Sin embargo, sus principales propiedades dietéticas se deben a los elementos fitoquímicos que contiene, flavonoides y quercitina, que son potentes antioxidantes.

Aunque podemos encontrarlas todo el año, el otoño es el mejor momento para consumirlas.

SETAS

Son uno de los alimentos más conocidos del otoño, puesto que la llegada de las lluvias, la humedad y el frío dan las condiciones climatológicas adecuadas para que éstas puedan nacer y desarrollarse en el monte o campo.

Eso sí, no debemos olvidarnos nunca de una cuestión fundamental e imprescindible: dado que algunas son venenosas o tóxicas, debemos ser expertos en ellas y saber qué setas podemos o no coger y cuáles son comestibles, dado que en caso contrario podría resultar sumamente peligroso para nuestra salud.

Destacan por su riqueza en proteínas de alto valor biológico, y porque poseen una importante proporción de sales minerales, entre los que podemos reseñar el fósforo, hierro y potasio, siendo bajas en sodio. Son una fuente excelente de oligoelementos, al destacar el cloro, azufre,  boro, manganeso y cinc. Estimulan además la actividad tanto cerebral como nerviosa, y son ideales para casos de anemia, o en dietas de adelgazamiento.

BERENJENAS

Su valor energético y nutritivo, comparado con otras hortalizas es menor, contiene pocas calorías, cierta cantidad de hidratos de carbono, pocas proteínas y nada de grasas. Tiene gran cantidad de serotonina, por lo que es un gran aliado contra la astenia otoñal. Facilita la expulsión de la bilis y estimula el funcionamiento del hígado, lo que favorece la digestión de grasas. Además es diurética y rica en antioxidantes.

Hay otros alimentos propios de la temporada que no debes dejar de consumir: kiwis, uvas, frutos del bosque, calabazas, higos, coliflor… Y… a por el otoño!

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